Largo camino

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Transitando por un camino de la sierra como ya le era costumbre, un experimentado camionero, intenta entretenerse hablando solo, para pasar el tiempo. Desde lejos divisa una ancianita que camina lento por la orilla de las cañadas.

Disminuye la velocidad y se para unos metros adelante: -¿La llevo Señora?-, gritó el chofer de forma muy servicial, -Pero si ni siquiera sabes a donde voy, replicó la anciana sonriendo, -No importa, el camino por aquí está muy feo, no le vaya a pasar algo, ándele súbase, y nos hacemos compañía aunque sea unos minutitos-.

La anciana no pudo negarse a tan amable ofrecimiento, y subió al camión. – ¿Dónde vive?- le dijo el hombre de inmediato para comenzar la plática, -Aquí adelantito, en San Clemente- dijo la viejecita con voz tímida, -¡Uy! si está todavía muy lejos para llegar caminando que bueno que la encontré-,
-Pero; a donde voy está aún más lejosresponde la viejecita suspirando, el muy atrevido hombre, contento por no tener que ir hablando solo todo el camino le dice: -Pues que bueno fíjese, así nos acompañamos más tiempo-. Después de un inquietante silencio la anciana muestra desaprobación: -No creo que quieras irte ya a donde yo voyel hombre parlanchín no pensó en sus palabras ni un momento: -¿Y dónde es eso?-… le preguntó, -Espero que al cielo, porque ya me he cansado de penar, desde que mi hija y yo nos matamos en esa curva-.

El camionero quedó sin palabras, al girar la cabeza, la anciana había desaparecido. Por la cañada de la curva alcanzó a ver los cascajos de una carreta, que parecía tener muchos años en el fondo.

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