La ultima Serenata

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Como era tradición cada año, los chicos salieron aquella noche, a dar serenata a sus madres. El pueblo era chico, así que iban caminando de un lugar a otro echando bromas.

Entre risa y risa uno de ellos notaba que mientras se dirigían por la calle principal, al final de cada callejón con el que interceptaban, se veía un punto blanco, no una luz ni nada parecido, más bien un bulto, y fue así en tres cruces mas.

Al sentirse algo inquieto se lo dijo a uno de sus compañeros, y efectivamente, el también lo veía, así fueron uniendo mas mirones, y las calles se iban acabando, cuando llegaron hasta un punto despoblado con la vista más amplia, todos pudieron apreciar, que el bulto se movía a la misma velocidad que ellos, si se detenían, también lo hacía.

Uno de ellos por molestar, gritó fingiendo estar asustado y unos cuantos salieron corriendo… mientras el se reía incontrolablemente, los demás parecían un poco molestos, y de eso su cara pasó a total espanto, veían a espaldas del chico un espectro que se aproximaba volando contra el viento, ondeando un desgarrado vestido blanco, casi vaporoso, y escondiendo su horrible cara debajo de sus oscuros cabellos.

El chico pensaba que le querían devolver la broma cuando todos empezaron a correr y advertirle a gritos… pero este se creyó bastante listo, y los ignoró por completo… sintió una sueva brisa, y sus pies estaban despegados del suelo, un par de negras garras le apretaban fuerte de las costillas, y su cuerpo se envolvía en la traslucida tela blanca que parecía tener más vida que el ente que la portaba.

Y esa fue la última vez que lo vieron… y la última vez que una madre del pueblo tuvo una serenata.

Autor: Cuentos Cortos

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1 comentario en “La ultima Serenata

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