La oscuridad

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Cientos de historias se contaban sobre aquel tétrico edificio abandonado, todas ellas alrededor de un suceso tan antiguo que solo lo recordaban un par de ancianos de la localidad, pero; a cada nueva generación se le enseñaba mantener distancia, como también montar guardia para que nadie se acercara. Les contaban que era un lugar maldito, y no debían ser alcanzados
por la oscuridad que emitía.

Efectivamente a cualquier hora del día, aun con el sol encima, aquel edificio presentaba una oscuridad inquietante, la sombra se extendía más allá de lo físicamente posible; en ciertas ocasiones parecía que intentaba por todos los medios expenderse a los alrededores.

 

Pero, no falta aquel grupo de envalentonados jovencitos que retándose unos a otros, trataban de comprobar cuál de ellos tenía las agallas suficientes para tocar la oscuridad… así que; burlaron la guardia, colocados en línea al borde de la sombra, se agacharon y a la cuenta de tres, bajaron sus manos… pero, ¡solo uno de ellos la tocó!.

Todos se veían fijamente, iba a burlarse de sus compañeros, pero; en ese instante aquella sombra se convirtió en un líquido espeso como el petróleo. Antes de que el grito del joven pudiera ser escuchado, ya había invadido su cuerpo fluyendo como sangre por sus venas… sus ojos se volvieron completamente negros, se dibujó en su rostro una sonrisa macabra. Luego el chico enfiló hasta el centro del pueblo, llevando la oscuridad, en ella se levantaban cientos de cuerpos quejumbrosos compuestos de aquel extraño líquido, iban con gusto consumiendo a quien se cruzara en su camino…

Aquel pobre pueblo se convirtió entonces en el patio de juegos del infierno, donde las criaturas demoniacas torturaran a los pobladores…eternamente.

Autor: Cuentos Cortos

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