El escondite perfecto

cuentos de terror l escondite perfecto

Dos ladrones corrían rápidamente por los callejones oscuros, tratando de escapar de la policía, después de haber cometido un atraco. Uno de ellos llegó hasta el cementerio, parecía el lugar perfecto para esconderse, sin ningún tipo de alumbrado y muchas criptas donde esconderse, simplemente rompió la vieja cerradura de una y se metió.

Observaba por las rejillas el apresurado caminar de los policías, que trituraban bajo sus pesadas botas hojas y ramas secas, perturbando el silencio que suele reinar en un lugar como ese. Los oficiales cada vez estaban más cerca; así que el sujeto, caminó hacia atrás, dirigiéndose a la esquina más oscura del mausoleo, pensaba mimetizarse con la pared, pero sus piernas toparon con algo que le impidió alinearse al muro.

En un principio, pensó que se trataba de una silla, al sentir una especie de delgados barrotes, pero conforme más tocaba, más se confundía, posiblemente una mesa, porque tenía un jarrón redondo encima, el cual tomó entre sus manos. En un instante, la oscuridad absoluta se vio atacada por un halo de luz proveniente de las múltiples lámparas que usaban para su búsqueda y se dio cuenta que entre sus manos sujetaba un pequeño cráneo, y el lugar de donde lo había removido no era una mesa, si no la osamenta de un niño.

Dejó caer la calavera que tenía entre sus manos y esta rodó por el suelo, entonces un ligero polvo se hizo evidente ante el pequeño rayo de luz que aun entraba por un rincón, sus oídos se llenaron de un sonido como el de la madera al crujir… y en el momento que los policías iluminaron el sepulcro, el ladrón tenía sobre su cuerpo, la osamenta del pequeño, que le exigía a gritos: -Devuélveme mi cabeza- mientras apretaba fuertemente su cuello.

Autor: Cuentos Cortos

Visita otros cuentos que pueden interesarte en: cuentos cortos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *