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Leyendas cortas

Puente de los lamentos

Puente de los lamentosTiempo atrás, vivió en Ohio una joven llamada Sarah que a muy corta edad resultó embarazada. Sabiendo que sus padres no la perdonarían jamás, ya que en esas épocas era muy mal visto por la sociedad que las jóvenes tuvieran hijos fuera del matrimonio se las arregló para esconder su estado y tener el bebé en secreto. Decidida a deshacerse de su hijo a quién consideraba una carga, esa noche caminó hasta el puente y tiró al recién nacido a las aguas, donde se ahogó de inmediato. Consumida por la pena y con profundo arrepentimiento de sus actos, se colgó de una de las vigas del puente. Sigue leyendo

Leyenda de la Cuesta de las Doblas

Leyenda de la Cuesta de las DoblasLa Cuesta o Curva de las Doblas en Sanlúcar la Mayor ha sido considerada desde hace tiempo como un lugar maldito, la garganta de su profundo barranco se ha tragado muchas vidas, que han tejido una macabra historia.

El primer accidente ocurría un 18 de mayo del año 1961, cuando un camión con 65 peregrinos que se dirigían a la aldea del Rocío a ver a la virgen homónima, volcó varias veces hasta ocasionar la muerte de 22 personas de la Hermandad de Triana, dejando también un total de 41 heridos; un testigo decía haber visto encima de los olivos ropas enganchadas y gentes desparramadas por toda la zona del olivar. Doce años después, el 10 de junio, otra tragedia parecida conmocionó de nuevo al país; un autocar lleno de rocieros de Chipiona se precipitó por el barranco. En esta ocasión fueron 8 mujeres fallecidas y otras 41 personas heridas. Por eso, se declaró luto oficial en la localidad. Sigue leyendo

El xocoyol

El xocoyol

Necucyaotl era un leñador que rechazaba completamente las leyendas cortas mexicanas que le habían contado sus abuelos.

De acuerdo con los ancianos en cuestión, se sabía que durante las fuertes tormentas que ocurren en los bosques, aparecen unos seres con rasgos humanos, quienes se sientan a observar la lluvia en lo alto de las montañas y los cerros.

Los xocoyoles son justamente aquellos niños que por desgracia “nacieron muertos” o no alcanzaron a ser bautizados antes de fallecer. Al no tratarse de un alma cristiana, esos infantes terminaban siendo una especie de querubines a quienes se les asignaban distintas tareas de índole menor, pero trascendente.

Por ejemplo, había xocoyoles que 24 horas al día se dedicaban a llenar enormes cántaros de barro con agua para posteriormente regarla en la tierra y así favorecer que la lluvia llegará a los sitios propicios para la agricultura y demás actividades relacionadas.

Otro grupo de estos pequeños angelitos, repartían pequeños trocitos de hielo durante la lluvia, para refrescar a la tierra y por consiguiente a las raíces que viven de ella.

El caso es que Necucyaotl pensaba que esos eran cuentos que se usaban para dormir a los niños. Sin embargo, un día que estaba talando un árbol, vio como en la copa del mismo, estaba atorado un niñito con alas.

- Ayúdame por favor a bajar de aquí. Te prometo que si lo haces haré lo que me pidas.

Necucyaotl rápidamente utilizó sus herramientas para descolgarlo, sin hacer caso de la oferta que le había hecho.

- Listo. Ya estás a salvo.

- Muchas gracias, sólo me hace falta una cosa. ¿Me podrías pasar ese mecate que está ahí?

- Sí por supuesto. ¿Para qué lo necesitas?

- Con el fabrico rayos y centellas. A eso nos dedicamos algunos xocoyoles. Veo que cortas leña. Déjame recompensarte el haberme bajado del árbol. Ven aquí mañana a esta hora y hallarás una gran pila de leña.

Necucyaotl se alejó de allí, no porque le hiciera caso a la criatura alada, sino porque ya era muy tarde. Al día siguiente llegó y frente a ese ocote encontró pilas y pilas de madera perfectamente cortada.

El hombre nunca más dudó de lo que le habían platicado sus abuelos.

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