Un horrible despertar

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Una pareja discutía en la cocina, mientras los invitados estaban sentados a la mesa, disfrutando de un delicioso postre.

- Me voy a la cama Belén, estoy exhausto y mañana entro muy temprano a trabajar.

- Espera Martín, espera. ¿No te vas a quedar escuchar el cuento de terror que mi hermano nos va a relatar?

- No, y no me lo tomes a mal. Pero tu hermano siempre cuenta la misma historia, así que no me pierdo de nada si esta vez no lo escucho.

El hombre subió a la alcoba y cerró la puerta de su habitación. Encendió la lámpara de su buró, para ponerse el pijama. Martín era una de esas personas que se duermen casi al instante.

Sin embargo, pocos minutos después una serie de ruidos inusuales, lo despertaron.

- ¡Lo que faltaba! Ahora el cielo se va a caer. Pensando que el viento era el causante de aquellos sonidos.

Se puso una almohada sobre la cabeza, sólo dejando un pequeño orificio para respirar y se volvió a dormir. De nuevo, su sueño fue interrumpido violentamente. Esta vez no eran pequeños ruidos, sino verdaderos alaridos que provenían directamente de su sala.

- Esta gente no tiene respeto por los individuos que tenemos que trabajar todos los días. Bajaré ahora mismo y los invitaré cortésmente a marcharse. Dijo en voz baja.

Martín se puso sus pantuflas y bajó sigilosamente la escalera, ya que quería aprovechar para espantarlos. No obstante, el asustado fue el al ver que la concurrencia yacía muerta por todos lados.

Había brazos y piernas en los sillones, torsos regados por el piso y cabezas sobre la mesa.

Aterrorizado, el hombre se hincó y adoptó la posición de rezo. En eso estaba, cuando de entre las penumbras salió un vampiro con los colmillos afilados y sangre chorreando por toda su ropa.

- Sabía que mi olfato no me engañaba. Había sangre fresca en otro rincón de la casa. Dijo el engendro en tono amenazador.

El vampiro tomó Martín por el cuello y le clavó sus dientes hasta que le extrajo la última gota de hemoglobina. Al día siguiente, las autoridades encontraron la escena. Más para saber qué había pasado, recurrieron a la ayuda de un médium.

La llorona

la lloronaUna de las leyendas que más ha inspirado terror en la cultura hispanoamericana, es la historia de una mujer que vaga por las orillas de los ríos en busca de sus hijos desaparecidos. La llorona es una historia que se seguro ha sido escuchada por más de uno en caso de que vivas o hayas crecido en alguna ciudad latinoamericana.

Según cuenta la leyenda de terror, La llorona es el alma en pena de una mujer que ha perdido o ha asesinado a sus hijos y por esta razón va por el mundo llorando desconsoladamente hasta que encuentra algún niño solo y lo rapta, como si fuese uno de sus hijos.

Según la tradición colombiana, este espanto se puede encontrar mayormente en los ríos y en las lagunas con un traje negro y largo. Además hay distintas versiones que dicen que posee una cabellera que varía entre negra y plateada, en la cual se posan luciérnagas y mariposas. Las pocas personas que han logrado ver este espanto a lo lejos, aseguran que se trata de una espantosa calavera que arrulla a un bebé muerto y que en lugar de ojos posee dos bolas de fuego incandescente. En el momento que este espanto comienza a gemir, de sus ojos comienzan a brotar lágrimas de sangre que empapan la envoltura de la criatura.

Este espanto suele asustar o aparecérsele mayormente a las jóvenes que han cometido algún tipo de aborto, o han estado involucradas con algún tipo de acto que vaya en contra de las órdenes de sus padres. Esta leyenda va cambiando dependiendo de la población, esto se ve por ejemplo en el pueblo de Antioquía, en donde aseguran que este espectro posee cascos de mula en lugar de pies, las cuales recibió por castigo al abandonar a su hijo, el cual tuvo sin ser casada.

El hijo desobediente

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Cuenta la historia, que en las afueras del municipio de Linares, Nuevo León. En una casa humilde vivió hace tiempo una pobre mujer, que se pasaba días y noches enteras, lavando ropa ajena para sacar el sustento. Mientras que su hijo le arrebataba estos cuantos pesos para emborracharse en la cantina. Cuando ella no tenía dinero, el ingrato joven la golpeaba y maltrataba hasta el punto de dejarla inconsciente. Sigue leyendo