El sabor del miedo

cuentos de terror sabor del miedoSe encontraba la familia disfrutando de una charla después de cenar, cuando el televisor se encendió de pronto, todos voltearon a ver quién sujetaba el mando, pero este estaba bastante lejos. No hubo tiempo si quiera de expresaran su desconcierto, pues los adornos de las paredes empezaron a caer, y volaron cosas de un lado a otro como si alguien las arrojara con fuerza.

La única solución fue salir de la casa hasta que todo se calmara, escucharon la escandalera del interior por más de una hora. Esperaban encontrar todo destruido al entrar, pero, sorprendentemente lucia impecable, hasta los platos que dejaron sobre la mesa, estaban limpios y en su sitio. Esto les hizo bromear, sobre contratar a los espíritus como ayudantes domésticos.
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La chica del cuadro

,historias de terror cuadroEl trabajo del joven pintor, fue rechazado en cada galería a causa de la falta de talento. Sin embargo, quería estar en el mundo del arte de alguna forma, así que terminó aceptando un puesto en el área de intendencia en su sala de exhibición preferida.

Ahí admiraba cada obra, y cuando nadie lo veía, deslizaba suavemente los dedos por los lienzos, manteniendo los ojos cerrados, como si pudiera así, darle vida a la pintura con su imaginación. Esta actividad se volvió más frecuente con un dibujo en el cual se veía una chica de mirada triste y cuerpo encorvado, caminando hacia la nada. En varias ocasiones, lo encontraron a punto de besarla, así que tuvieron que despedirlo.
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La chica del taxi

historias de terror taxiEl pueblo de San Sebastián era un lugar tranquilo, una región de costumbres arraigadas y gente honrada que se dedicaba al trabajo honesto. En el que cierta ocasión un hecho en otras partes común, resaltó solo por no tener punto de referencia en este lugar.

Se decía que una familia adinerada estaba cometiendo fraude contra los humildes taxistas, pues una joven que se identificaba como hija de aquel matrimonio rico, se subía en diversos transportes, indicando a los conductores que pasaran a cobrar la tarifa después en la mansión de sus padres. Cuando los trabajadores del volante llegaban ahí, se encontraban con la noticia de que la única hija de los señores había muerto semanas antes y no se le entregaba el dinero. La inconformidad de los transportistas se hizo notar, y tras la prudente investigación, nadie esperaba lo que vendría; efectivamente las señas que daban sobre la chica correspondían a la hija de aquellas personas y ellos estaban diciendo la verdad acerca de su fallecimiento. Sigue leyendo