
La casa ahora se veía demasiado grande, antes el espacio era perfecto para la gran familia que vivía en ella, pero se había convertido en una enorme prisión de recuerdos para el pobre hombre que se había quedado solo, después de que su esposa y cinco hijos habían muerto en una carambola en la carretera.
Al paso de los días recobró su rutina, aunque con ciertos cambios: llegando a casa cenaba comida rápida frente a la tv, y fue entonces, que se escucharon algunos pasos en el piso de arriba; con lámpara en mano, corrió a revisar, pero al pisar el primer peldaño de la escalera, de la cocina salieron algunos ruidos mas, y se dirigió hacia allá lentamente, estaba dispuesto a tirar golpes por todos lados, cuando al encender las luces se dio cuenta de que se trataba de un gato hambriento que buscaba entre las sobras de la basura que había acumulado por días. Sigue leyendo

